Abril está ya a una vuelta de página de un calendario vetusto al que tachamos días y restamos minutos. Y las ganas de salir de esta insaciable rutina inundan los balcones de esperanza y las calles de luces, mientras las sirenas bailan al ritmo de ese ya tan nuestro y mítico «Resistiré», que hace años resonaba en las gargantas de Manuel de la Calva y Ramón Arcusa y que, hoy, se ha convertido en la banda sonora de toda una generación.

Y es que «resistir» ha pasado a ser el sueño de muchos jóvenes que, al igual que nuestras alumnas de Ciclos Superiores de FP, han visto frenado su sueño de embarcarse en la experiencia Erasmus +

Frenado, y guardado bajo llave en un cajón, pues esperan que vuelvan tiempos mejores y que la oportunidad de irse al extranjero, ya bien sea a estudiar o a realizar sus prácticas laborales, pueda pasar del dicho al hecho.

Sin embargo, hoy, más allá de sentirse tristes por no haber podido cumplir esta meta, aseguran que, de alguna forma, este golpe de realidad les ha ayudado a centrarse, a valorar lo que a veces pasa desapercibido y a poner los pies un poco más firmes sobre la tierra. Y agradecen poder compartir estos duros momentos cerca de los suyos, pues afirman que no siempre es necesario irse lejos para salir de nuestra zona de confort y recibir lecciones de vida.

“Quizá hoy nos cierren fronteras,
pero jamás habrá límites para quienes buscan nuevos horizontes”.

Jennifer Meléndez.
Coordinadora de Proyectos y Prácticas ERASMUS+

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